viernes, 10 de marzo de 2017

Ya le vi las orejas al lobo
pero era una oveja disfrazada.

Hubiera preferido ver los ojos
de la bestia
en lugar de la sonrisa apacible
del animal que finge ser
lo que no es.

Le vi las orejas al lobo,
me uní a él 
para correr por el bosque 
en libertad.

Huí de la oveja;
no quiero contagiarme
de su maldad escondida.

No te hagas caso
cuando pierdas la esperanza.
No te creas a ti mismo
cuando pienses que han ganado;
no es cierto.
En realidad,
no hay nada que perder
ni temer.
Todo es un juego
y, por una vez,
tu estrategia no asoma,
transparente,
a la vista del contrincante.
Cuando tu Ser
no tiene miedo
ERES INVENCIBLE
¿Por qué pones límites
a tu existencia?
¿Por qué conformarte
con las sensaciones
de tu limitado cuerpo?
¿Por qué etiquetar,
clasificar,
definir todos tus momentos?

No eres un cubo
hecho de cemento;
¡eres el universo
en expansión constante!
Materia, colores,
mensajes, burbujas,
espirales.

No eres un ser 
repleto de vida;
eres la vida 
contenida en un
Ser.

jueves, 2 de marzo de 2017

Viajar en autobús es como subirse a una alegoría en movimiento del mundo.
Hay pobladores miedosos que se agarran a la primera barra para no caer si se produce un frenazo, y están los que caminan hasta el fondo y encuentran un asiento aparentemente invisible al resto.
Unos suben con los ojos cerrados de sueño, otros sacan un libro enorme y leen, cambian su rostro, ajenos a la realidad opresiva que les rodea.
Los hay que se quejan bajito para que el conductor no les oiga y el grupo que siempre les da la razón, asintiendo con la cabeza.
Siempre hay tapones en la puerta que miran con recelo al que pide permiso para salir.
Y, de vez en cuando, unos ojos luminosos ante los que tienes que pararte porque te regalan alegría sin cobrarte intereses.
Confieso que estoy enamorada. 
Antes no sabía que era esto de lo que habla la auténtica literatura.
Intuía, de una manera muy superficial y alejada de la realidad, que diez años compartidos con alguien debían de unir de una forma...especial, cuanto menos.
No tenía ni idea de que me seguiría sorprendiendo lo bonita que amaneces y la hermosura calmada que te arropa al irte a dormir.
Ya sabes que adoro mirarte cuando cocinas, haces un puzzle, estudias con las gafas puestas.
Y más aún te amo cuando me doy cuenta de que nadie me conoce tan bien como tu, porque sabes calmarme y quererme tan difícil como soy.
¿Sabes? Que estoy enamorada de ti, que ahora sí que me doy permiso para escribir sobre el amor.
De cuántas cosas podemos prescindir, de todas esas que olvidamos cuando la realidad se muestra ante nosotros en forma de pérdida dolorosa.
Nadie, me atrevo a decir, se acuerda de poner la lavadora en marcha, de limpiarse los zapatos o elegir un modelo conjuntado de ropa cuando la muerte merodea por los tejados o acaba de llevarse en volandas a un ser amado.
Qué cosas...

Dejadme libre para sentir.
Yo anhelo ser animal,
comer cuando tenga hambre
el fruto de mi madre tierra;
calentar mi piel 
bajo el sol parlante.
Vivir en el presente,
llorar si mi corazón se deshace,
crear en la sencillez
aparente.
Dejadme libre para expresar
que las teorías se transforman
en cárceles
cuyos barrotes atrapan
a la bestia salvaje.
No vengáis a mi
con más ruidos mentales.
Dejadme libre para vivir
como un animal 
lo hace