domingo, 13 de marzo de 2011

Baña mis tímpanos


"Baña mis tímpanos, moja mis oídos con sonidos que creen tus manos danzantes.
Dibuja el tiempo en mis párpados cerrados, azules y fríos si el sol visita los lagos.
Gargantas con tus suspiros de luna negra y cabellos verdes de disfraz moreno.
Almas que nacen en una bola de cristal transparente donde asoman los peces de ojos ciegos.
Sueños quizá monstruosos en esta bola de plástico rígido;
seres con dos mentes unidas mediante las huellas fijadas con dolor y pasión en el camino.
Son las manos de tu rostro las que llegan a mi pecho,
y los ríos de tu aliento llenan huecos de vacío
cavados por la muerte dormida.
Crecen mis raíces vitales; se extienden las ramas al mundo de las desconocidas pupilas de los labios que esperan el sabor de mis soñadores y reales gestos. 
Arropa mi semilla con la tierra fértil de tus brazos
en el mismo momento de captar tu esencia, final en un principio que siento pasado al mirar tus pensamientos... No necesito sillas ni lugares,
no quiero que los relojes midan nuestros lazos. Yo estoy viendo en este instante la savia en tu tronco mojado, verde y vivo.
Y las hojas de tus latidos mecen curando mis lastimadas manos;
cuna que mata las espinas del rosal donde nacen flores invertidas
con pétalos hundidos en la tierra oscura."

Luz

domingo, 6 de marzo de 2011

miércoles, 2 de marzo de 2011

Carta de Aitziber desde Ecuador

"Un día cualquiera...

Estoy en casa, escuchando el fuerte sonido de la lluvia al caer sobre el tejado y los asfaltos, y también vigilando que no se cuele agua por debajo de la puerta, pues hemos hecho un nuevo invento y debemos comprobar que funciona...

Estoy disfrutando de mi casita sola, leyendo, trabajando y mirando por la ventana la gran jarreada del día (porque son habituales).
Estamos bien en esta casa. Es la primera vez que vivimos solitos, y es una bonita experiencia. Además, es un lugar con buena energía y armonioso. Tiene mucha luz, los niños juegan en una cancha de fútbol que hay debajo, Hilda (la casera) es muy amable, y de vez en cuando nos obsequiamos con platos típicos de nuestras respectivas tierras, como cuando llega el nuevo vecino al barrio y los vecinos le llaman a la puerta con un bizcocho recién hecho. Pues algo así. Cada día charlamos un ratito, y ella parece que se siente a gusto con nosotros.
Eso sí, no podemos olvidar las costumbres ecuatorianas, como que un coche aparcado debajo de tu casa ponga la música super alta a las 12 de la noche (aquí lo normal es acostarse a las 9 ó 10 de la noche). O los camiones del gas y del agua embotellada. Pasan cada día, a partir de las 6 de la mañana, con el claxon de banda sonora, por todas las calles del barrio. Tú te tienes que levantar de un salto de la cama, para gritarles desde la ventana y que esperen, y bajar el cubo vacío para que te lo cambien.
También está el coche que compra cosas viejas, con un altavoz y gritando a todo volumen cosas incomprensibles con una monotonía enloquecedora...
Y bueno, también están las gallinas picoteando libremente en los asfaltos y zonas verdes, los perros, dueños de la calle (que ladran muchísimo por la noche) pero son inofensivos. También esto es el paraíso de los niños. Hay miles! Y están solos, jugando y riéndose, sin ningún peligro. Ayer mismo vi a unas niñas jugando a algo que me trajo viejos recuerdos: dos niñas cogidas de las manos, con los brazos en alto, cantaban una canción. Otros niños pasaban por debajo de sus manos enganchadas, y cuando llegaba el final de la canción, bajaban las manos y alguien se quedaba atrapado. En ese momento, le daban a elegir entre varias frutas, y si acertaba, le sacaban. ¿Lo recuerdas? Así viven aquí los niños y niñas... no digo que esto sea el paraíso de los infantes, pues habrá multitud de penalidades que no se podrán resolver por falta de dinero, o por mala higiene... vete a saber! pero sí es cierto que corretean libres y felices. Quizá se perdió algo de eso en nuestra bonita tierra, no creéis?

Y sigue lloviendo...parece mentira, lo que llueve, y el sol ardiente que sale en cuanto se van las nubes.

Bueno, voy a seguir preparando la primera clase. Será este lunes 31. Es posible que nos encontremos con mas de 60 participantes, y las clases serán de 8 horas! Estoy un poco nerviosa, pues me gustaría que fuera una clase dinámica, divertida... y todavía no sé cuál es su manera de funcionar en clase! espero acertar con los vídeos y las dinámicas y debates que hemos preparado. Y espero también que ese día haya luz en la comunidad para que podamos poner el proyector con las presentaciones de Power Point y los vídeos. No me gustaría tener que improvisar en el primer día... y más cuando te los tienes que ganar! Pero como siempre, será como tenga que ser.

Una cosa interesante es es el hecho de que aquí seguimos estudiando mucho. Traje más de 100 libros de Educación Especial y de nuevas Pedagogías (en PDF), que estoy empollándome. Porque no solo vamos a hablar de niños de educación especial, sino de una educación diferente. Intentaremos mostrar metodologías que encierren por encima de todo valores de respeto y tolerancia. Y nos gustaría que los docentes tuvieran conciencia de su gran labor, para que lo que enseñen tenga sentido y no solo les transmitan meros contenidos intelectuales que los alumnos olvidarán al poco tiempo. Eso supongo que no es tarea fácil, en ningún sistema tradicional, pero menos aún, en lugares en los que los docentes tienen tan poco respeto hacia su profesión, y aplican en el día a día la ley del mínimo esfuerzo. Creo que crear conciencia es lo que más se necesita aquí, no solo en Educación Especial, sino para cualquier especialidad docente.

Así que ahí voy, con los aprendizajes cooperativos. Un besazo!

Os quiero!"

martes, 1 de marzo de 2011

Delfines jugando (vídeo)

El juego de los delfines (pulsad aquí para verlo)
Los delfines son seres tan inteligentes y especiales que disfrutan jugando con sus propias creaciones, aros de aire. Este vídeo es fabuloso. ¡La naturaleza nunca dejará de sorprenderme!

Las luces de Florinda (cuento)



“Florinda, como todas las mañanas, se dirigía a la gran despensa familiar para coger víveres y hacer el desayuno. Una mosca, dos pulgas y una gran libélula. Bien, ese día iban a comer a lo grande. Su madre, la gran araña Jacinta, no criticaría hoy su manera tan peculiar de hacer telarañas. “Nunca caen insectos grandes, Flori, hija. A ver si empiezas a hacer las trampas como te enseñé, y no innovando, que no estamos para hacer obras de arte, sino para ser prácticos”.
Tras haber desayunado como la madre naturaleza manda, Florinda se preparó para salir. Se colocó su sombrero más elegante, uno con ala ancha de color lila y dos pequeñas flores rojas en el lado izquierdo, un pañuelo con motivos florales al cuello, y las sandalias azules de tacón, una en cada patita.
Era día de mercado, ocasión que aprovechaban los arácnidos más jóvenes para buscar pareja e intercambiar cotilleos sobre la comunidad. Florinda sabía que no era la más agraciada, pero siempre había equilibrado la balanza de sus virtudes con buen humor y generosidad hacia los demás habitantes de La Villa de los Diez Ojos.
La plaza aparecía abarrotada de colores diferentes, todos vivos, bajo los toldos de cada uno de los puestecillos: tarritos de miel fabricados con gotas solidificadas de rocío, cestitas tejidas con brotes de margaritas, calzado hecho con las más variadas hojas de todo tipo de plantas… La araña curioseaba por todas partes y, de cuando en cuando, se paraba para interesarse por la vida de los vendedores que gritaban anunciando sus artículos.
De repente algo llamó su atención: al final del largo pasillo de toldos rayados, divisó una tienda distinta a todas, con forma de carpa de circo, cargada de vainas cerradas que envolvían semillas y hacían un ruidito divertido cuando la brisa las hacía bailar. Se acercó, hipnotizada por la atracción de esa dulce musiquilla, y entró a través de una rendija entre telas. Su admiración fue creciendo, pues entre penumbras podía vislumbrar, no sin esfuerzo, decenas de pétalos de todos los tamaños y colores pendiendo del techo.
-Puedes sentarte sobre esta alfombra, Mariquita- le dijo una araña algo mayor, con un pañuelo rojo en la cabeza y tres de sus diez ojos de cristal.
-Mmm, me llamo Florinda, señora.
-…Sí, si ya lo sabía, era una prueba…ejem…Ahora vengo
Con gestos y reverencias, la anciana se apartó a una de las esquinas de la estancia, mientras Florinda se sentaba, sin saber muy bien qué hacía allí.
Tras unos minutos que transcurrieron, al parecer de la araña más joven, demasiado lentamente, la anciana bruja (porque Flori había decidido que era eso o un pirata travesti disimulando) se sentó a su lado, con algo que parecía ser la mayor gota de agua que había visto nunca en su corta vida.
-Bien, Betina, el destino…
-Es Florinda…señora…Florinda- interrumpió susurrando la joven por miedo a una reprimenda.
-¿Eh?, si, si, Florita, si…como te iba diciendo, niña, el destino te ha traído hasta aquí por algún motivo que aún desconozco, pero que pronto, gracias a esta esfera mágica, descubriremos…
La vieja adivina alargó los puntos suspensivos un poco más de lo necesario para dar un toque misterioso al momento mientras miraba atentamente a la araña joven, hasta que se atragantó con un caramelo de anís y el momento perdió toda emoción, ya que un proyectil saliendo de la boca de alguien no es nada místico…
En cuanto la anciana adivina escupidora recobró el aliento, siguió con el discurso, como si no hubiera pasado nada.
-Como te iba diciendo, hija, veré en mi esfera mágica algo que el universo quiere decirte…Concéntrate, Pepita, respira, y vamos a ver qué nos cuenta…Veo…veo…¡¡un semáforo!!
-¿Qué?
-Si, hija, un semáforo, eso de colores que usan los grandes, ¿no has visto nunca uno? ¡qué poco mundo, chiquilla!.
-Pe... pero ¿qué significa?
-Pues no sé…yo solamente transmito lo que leo, nada más. El resto es cosa tuya. Hala, niña, que tengo trabajo.-La anciana adivina escupidora la empujaba suavemente hacia la puerta, y en un intento por recuperar el misterio, añadió-Un semáaaaaforo, uuuuhhhh- y acto seguido, desapareció tras una nube de humo rosado…tosiendo.
Florinda, pensativa, decidió dar un rodeo de camino a su casa para pensar en lo que le había dicho la bruja, a ver si así podía encontrarle algún sentido a lo del “semáforo”. Unos metros antes del árbol en el que compartía los días con su familia, había una pequeña charca de agua de lluvia que reflejaba la luz del sol. La pequeña arácnida decidió sentarse un rato a la orilla de ésta para descansar.
Dándole vueltas a la cabeza estaba la joven cuando, de pronto, vio algo moverse en el fondo de la charca, algo luminoso que no había visto antes. Se acercó un poco más, y le pareció distinguir algunas patas y la mirada de diez ojos desesperados. Entonces, dio un salto sumergiéndose en el agua para rescatar al ser que se ahogaba. Con rapidez y destreza tejió una tela que la ayudó a sacar a la pobre víctima. Dentro del agua le pareció perderle de vista, pero pronto volvió a ver las luces de colores que había detectado desde la superficie.
Ya en la superficie y recobrado el aliento, Florinda preguntó al joven arácnido qué había pasado, y él le contó lo siguiente:
“Como todas las semanas, fui al mercado para enterarme de las novedades del pueblo. Cuando me disponía a regresar a mi hogar, vi a lo lejos una pequeña carpa que llamó mi atención, así que hacia ella me dirigí. Cuando entré, una anciana con un pañuelo rojo y tres ojos de cristal, me dijo, mirando una bola casi transparente, que en el fondo de la charca de lluvia hallaría la felicidad de las flores, y me aconsejó que yo nunca dejase de brillar. Al llegar a mi casa, con esas palabras en mi mente, decidí venir aquí, y tanto me acerqué para ver el fondo que me caí y como no sé nadar, casi me ahogué, hasta que tú me rescataste con esa preciosa red. Gracias. ¿Cómo te llamas?”
-Florinda
-Florinda… Así que ese era el misterio… Viste mi luz y me rescataste… Así que está escrito, la felicidad vendrá estando a tu lado.
Y así Florinda y Carolo se conocieron, se enamoraron y compartieron su vida llena de felicidad. Ahora son padres de dos mil docenas de arañitos, y se ganan la vida gracias al don heredado de la madre como Tejedores de Telarañas Artísticas, S.A.
De la bruja no se ha vuelto a saber nada por el pueblo, aunque las malas lenguas dicen que ahora vive en una mansión en el interior de una secuoya gigante gracias al juicio que ganó por la demanda que puso a Caramelos De Anís, S.A., por distribución de artículos peligrosos para ancianos.
En fin, la moraleja de esta historia es que el mundo está loco, loco, loco... o no.
Buenas noches.”