viernes, 17 de junio de 2016

UNA ÚNICA PERSPECTIVA

Últimamente, o desde hace meses, voy enlazando pensamientos inspirados por mi maravillosa manada.
Es muy común encontrar comentarios despectivos hacia los gatos, incluso de personas que los han tenido. Palabras como "huraño, independiente, soberbio, orgulloso, antipático". Nada más lejos de la realidad. Incluso, tras leer un artículo publicado no recuerdo dónde, mi pareja y yo nos dimos cuenta de que malinterpretamos la forma de querernos de los felinos. Por ejemplo, ellos, cuando no están cerca físicamente de nosotros, están en algún lugar del hogar, alerta, protegiendo su manada. Si te dan la espalda, lo mismo: tienen tanta confianza en ti que pueden bajar la guardia contigo y mirar hacia la puerta o las ventanas para proteger su espacio, todos los seres incluidos.
Ahora bien, si incluso conviviendo con animales durante años se nos escapan detalles íntimos de su comportamiento e interpretamos de manera errónea su conducta, ¿no hacemos lo mismo con el resto de seres humanos? En especial con personas que "no son como la mayoría". Me refiero, por ejemplo, a personas con ciertas discapacidades físicas motrices o intelectuales.
Estoy leyendo un libro basado en la experiencia real de una niña de seis años con autismo, Iris Grace, y su gata Thula. Esta niña pinta unos cuadros maravillosos. Su mejor amiga es Thula. La gata es el único ser que, instintivamente, sabe cómo calmar a Iris y no se separa de su lado. Solamente le sonríe a ella, a veces suelta alguna carcajada.
Dos seres incomprendidos por la mayoría, porque tendemos a mirar el mundo desde una única perspectiva.
Y encima pensamos que tenemos razón, cada uno de nosotros.
Buenos días