martes, 5 de septiembre de 2017

Nos hacen creer
que la soledad es enemiga
y la muerte, un castigo.
La verdad es que
solos venimos
a vivir, a amar
a los otros;
en soledad nos despedimos
con alas de mariposa,
volando.
Tantas palabras
envenenadas
te hieren a tí,
no a mí.
Tanto desprecio
en tu corazón
busca diana
sin éxito
en mis oídos.

Pobre de ti
alma mediocre...
No sabes ver
lo efímero y bello.
Encadenada vives
a tus pies
sin maravillarte
observando el cielo.

Salir de tu rutina enfrentándote a los miedos que te manejan es como viajar y visitar nuevos lugares: puedes verte a tí mismo desde una nueva perspectiva, con otros ojos, jugando roles diferentes a los conocidos. Es gratificante y necesario; esclarecedor.
Conocerse a uno mismo supone una gran tarea que, afortunadamente, no acaba nunca.
Hemos venido a disfrutar aprendiendo, y ¡que nadie nos quite el placer de elegir de qué forma hacerlo!
Recuerdo mis días 
pasados
como si no fueran
míos,
y, sin embargo,
yo estuve allí.
Será verdad que 
nos reinventamos,
será real
que renacemos
cada cierto tiempo
a otro mundo nuestro
y no reconocemos
la piel con la que,
hace muchos siglos,
viajamos.

jueves, 17 de agosto de 2017

Tan tontos somos
que confundimos amor propio
con egoísmo venenoso,
belleza con moda efímera,
amor con montañas rusas;
vida inmortal con libros obsoletos.
Qué pena buscar en el cielo
el tesoro que brota
de nuestros sinceros infiernos.
Dentro de esta Esfera
y, al mismo tiempo,
fuera de ella.
Floto en un universo 
vacío
mientras observo
el conjunto vital,
tan milagroso,
tan perdido a veces,
caótico  y colorido,
vivo.
"Abrid los ojos",

pienso en un suspiro.


domingo, 13 de agosto de 2017


Me quedé atrapada 
en el más allá 
de sus ojos.
Una poetisa 
me hablaba de inmortalidad
y no fueron sus escritos
quienes me contaban historias;
fue el único retrato
que de ella se conserva.
Una mirada cruzó el tiempo,
ni siquiera las palabras 
guardadas
pueden hablarnos 
con natural sinceridad.
Me cansé de palabras vacías,
de alimentar a la mente.
Cada teoría humana,
cada frase que alecciona
y adoctrina;
cada lección que amansa
a la fiera día tras día.
Ahora creo en los sonidos
calmados,
en los que gritan,
en la Verdad renacida
de mis ojos de lechuza,
estos que miran dentro del lago
que conforma el Ser
que realmente nos guía.

domingo, 16 de julio de 2017




Mi padre decía que las mujeres con el pelo retirado
en una coleta estaban más guapas. Nunca, hasta ahora, he podido peinarme de manera que mi rostro
quedara totalmente despejado.
Eso demuestra seguridad en uno mismo;
no se tapa la frente, no se ocultan los ojos,
no se huye de la mirada del mundo.
Creo que a eso se refería el señor Miguel Armillas,

a la belleza de un rostro que se muestra sin miedo.

sábado, 15 de julio de 2017

Érase una vez una niña
que decidió sanar su corazón.
Lo acunó entre sus brazos,
salió de su casa, cerró la puerta tras de sí,
dijo adiós a su familia
y empezó a recorrer su propio camino.
Que lo mismo que muevo la melena escuchando a Iron Maiden
me emociono con Taylor Swift o con un poema de Ángel González,
que río por un chiste tonto o lloro mirando un árbol.
Soy yo, única, sin barrotes ni prejuicios,
cada día más natural porque cada día me permito volar
surcando cielos que antes ni sabía que existían.


jueves, 27 de abril de 2017


No te hagas caso

cuando pierdas la esperanza.
No te creas a ti mismo
cuando pienses que han ganado;
no es cierto.
En realidad,
no hay nada que perder
ni temer.
Todo es un juego
y, por una vez,
tu estrategia no asoma,
transparente,
a la vista del contrincante.
Cuando tu Ser
no tiene miedo
ERES INVENCIBLE.
Los cambios asustan. Tambalean nuestro interior y el entorno que nos rodea. A veces sorprende cómo reacciona la parte externa, como cuando lanzas una piedra a un estanque y se dibujan ondas en el agua: nunca sabes cuánto durará el movimiento ni qué orillas tocará la suave ola.
Esas consecuencias causan que más de uno se piense si merece la pena el cambio, el reto. 
Sí, merece la pena, por uno mismo. 
Es el aleteo de la mariposa que turba a seres del otro lado del mundo. Unos lucharán contra el efecto, otros se mostrarán de acuerdo y fluirán con él. Unos seguirán en un camino visible desde el tuyo, otros simplemente desaparecerán, porque nada es eterno, porque merece la pena seguir creciendo.
Quizá el obstáculo
sea
creer que eres tu enfado,
tu miedo,
tu emoción,
las palabras que salieron
en el peor momento.

Quizá el reto sea
mirar dentro de ti,
sin filtros,
sin ideas externas;
apartar imágenes
alienadas.

Quizá la verdad surja
cuando podamos dejar a un lado
cualquier piedra
no identificada con 
el AMOR.

Quizá solo se trate de eso...
No, no hay tiempo.
No tenemos un saco
de tiempo, 
solo un bolsillo
de presente.
Querer, necesitar.
Quiero ver el sol.
Necesito sentir su calor.

Quiero sentir mi corazón.
Necesito encontrarme con mi Ser.

Quiero que me ames.
Necesito conocerme,
necesito respirar,
necesito recorrer mi camino.

Quiero muchas cosas.
Solo necesito vivir.

Tras un par de besos 
supe
que me encantas.
Fue como tener
el mejor orgasmo
saboreando un plato
de nueva cocina.
Toda la lengua 
viva
en oleadas.
Y en mi garganta
tu sabor
para siempre.

Cómete mi corazón.
Sí, con ganas,
y bébete mis pensamientos,
mis auténticas palabras.
Lo otro ya vendrá
después
porque toca que me toques
y me quieras,
y que beses mi distancia
y acaricies 
mi envoltorio
suavemente.
Pero antes, 
saborea lo que soy,
aquello que no muere
y vives
sin aún conocerme.
La piel...
eso ya llegará
después.
Tantas mágicas aves
parten
de labios fundidos
que suspiran,
se tocan,
queman,
que sin dejar de besarse,
comerse,
mostrarse,
pronuncian palabras...

No pares;
nos miran;
me gustas;
me encantas;
no digas adiós
que amanecerá también
mañana.

Ven aquí;
deja que te muerda
esa sonrisa,
no cierres los ojos,
no mueras todavía.

Y tu, ¿de qué te ríes
si ya vendiste tu alma?
Por unas cuantas monedas,
por una falsa mirada,
por la miseria en tus labios
que hablando, no dicen nada.
¿De qué hablas, ingrato,
si ni tu entiendes ya nada?
Que ya robaste a la Tierra
la sangre que vida te daba, 
 el cielo que te ilumina,
montañas que te acunaban.
Deja ya de respirar
el aire de sus gargantas;
haz mutis con dignidad
antes de que te trague 
la Nada.
Me arde la piel
marcando el dibujo
que hablaba de ti.
Él quiso cambiar
de color,
de sabor,
de sustancia,
de Ser...
Tu tormenta tan solo
ayudó
a borrar 
su profundo significado.
Tu solo cavaste
su tumba.

Y ahora renace,
fresco,
nuevo,
bendito,
amnésico de ti,
olvidada su 
raíz,
estirando su vida
en ramas
hacia el sol.

Sin ti,
sin ti.

Allí donde vaya
tendré buena suerte
porque la vida fluye,
porque mi Ser me guía,
porque el amor 
me abraza
y las palabras
me acompañan
Si, te utilicé para crecer. Así, tal como suena
No fuiste amigo, ni cómplice; tan solo fuiste un diario viviente que me ayudó a organizar mis ideas, a priorizar emociones, para conocerme a mí misma.
No digo que no me gustaran nuestras conversaciones, eso no. Las disfruté, siempre en la distancia, a través de un teclado, imaginando tus gestos.
Pero fuiste una herramienta, como un espejo que iba reflejando mi vida y me permitía analizar cada uno de sus aspectos.
Parece egoísta, ¿verdad? Tranquilo, no lo es. No soy una máquina, soy humana, aunque a veces no nos vendría mal disponer de un botoncito ON/OFF.
Y yo fui creciendo y tu fuiste encerrándote, descartando todo aquello que no era coherente con tu utopía vital deseada. Y, al final, cuando todo se está derrumbando en la realidad que te rodea, yo sigo entera mientras tu te haces pedazos.
Ya ninguno de nosotros puede escuchar al otro, ni ayudarle a crecer ni permanecer leyendo lo que aparece en la pantalla del ordenador, porque tanta cercanía aparente nos ha empujado a planetas opuestos.
Espero que tengas suerte y, sobre todo, de corazón, espero que seas honesto contigo mismo.
Necesitamos hacer un alto en el camino.
Suena tan obvio como decir que necesitamos agua para no morir pero igual que existen personas que admiten no beber agua porque no les gusta, las hay que no paran nunca, que no se conceden tiempo, cuyas mentes dejan que se cuele de vez en cuando un pensamiento nacido de nuestra verdadera esencia, un pajarillo blanco al que vemos pasar por delante con sorpresa, como si fuera una alucinación.
Esa visión es la magia que olvidamos cuando el monstruo del estrés, del vivir por vivir, de hacer lo que los demás esperan de nosotros, guian nuestras vidas.
Y todo por permitir que otros nos lleven.
Y todo por no tener el valor de dejar que la vida nos viva.

Siempre en equilibrio
entre el mundo conocido,
lo que se avecina
y lo antaño vivido.
Entre la bondad,
el demonio interno
y la coherencia
con uno mismo.
Siempre de un lado a otro 
con la casa a cuestas
pero soltando equipaje
como un funambulista.
Cada instante más liviana,
cada día más completa,
cada noche más anciana.
Se paran las imágenes
alrededor;
sientes que la vida
está corriendo,
que se te escapa entre 
los dedos
la arena del tiempo.
Cuál será el sentido,
dónde está la meta,
¿quién nos salvará
de la nada?
Querida calma,
méceme en tu cuna.

viernes, 10 de marzo de 2017

Ya le vi las orejas al lobo
pero era una oveja disfrazada.

Hubiera preferido ver los ojos
de la bestia
en lugar de la sonrisa apacible
del animal que finge ser
lo que no es.

Le vi las orejas al lobo,
me uní a él 
para correr por el bosque 
en libertad.

Huí de la oveja;
no quiero contagiarme
de su maldad escondida.

No te hagas caso
cuando pierdas la esperanza.
No te creas a ti mismo
cuando pienses que han ganado;
no es cierto.
En realidad,
no hay nada que perder
ni temer.
Todo es un juego
y, por una vez,
tu estrategia no asoma,
transparente,
a la vista del contrincante.
Cuando tu Ser
no tiene miedo
ERES INVENCIBLE
¿Por qué pones límites
a tu existencia?
¿Por qué conformarte
con las sensaciones
de tu limitado cuerpo?
¿Por qué etiquetar,
clasificar,
definir todos tus momentos?

No eres un cubo
hecho de cemento;
¡eres el universo
en expansión constante!
Materia, colores,
mensajes, burbujas,
espirales.

No eres un ser 
repleto de vida;
eres la vida 
contenida en un
Ser.

jueves, 2 de marzo de 2017

Viajar en autobús es como subirse a una alegoría en movimiento del mundo.
Hay pobladores miedosos que se agarran a la primera barra para no caer si se produce un frenazo, y están los que caminan hasta el fondo y encuentran un asiento aparentemente invisible al resto.
Unos suben con los ojos cerrados de sueño, otros sacan un libro enorme y leen, cambian su rostro, ajenos a la realidad opresiva que les rodea.
Los hay que se quejan bajito para que el conductor no les oiga y el grupo que siempre les da la razón, asintiendo con la cabeza.
Siempre hay tapones en la puerta que miran con recelo al que pide permiso para salir.
Y, de vez en cuando, unos ojos luminosos ante los que tienes que pararte porque te regalan alegría sin cobrarte intereses.
Confieso que estoy enamorada. 
Antes no sabía que era esto de lo que habla la auténtica literatura.
Intuía, de una manera muy superficial y alejada de la realidad, que diez años compartidos con alguien debían de unir de una forma...especial, cuanto menos.
No tenía ni idea de que me seguiría sorprendiendo lo bonita que amaneces y la hermosura calmada que te arropa al irte a dormir.
Ya sabes que adoro mirarte cuando cocinas, haces un puzzle, estudias con las gafas puestas.
Y más aún te amo cuando me doy cuenta de que nadie me conoce tan bien como tu, porque sabes calmarme y quererme tan difícil como soy.
¿Sabes? Que estoy enamorada de ti, que ahora sí que me doy permiso para escribir sobre el amor.
De cuántas cosas podemos prescindir, de todas esas que olvidamos cuando la realidad se muestra ante nosotros en forma de pérdida dolorosa.
Nadie, me atrevo a decir, se acuerda de poner la lavadora en marcha, de limpiarse los zapatos o elegir un modelo conjuntado de ropa cuando la muerte merodea por los tejados o acaba de llevarse en volandas a un ser amado.
Qué cosas...

Dejadme libre para sentir.
Yo anhelo ser animal,
comer cuando tenga hambre
el fruto de mi madre tierra;
calentar mi piel 
bajo el sol parlante.
Vivir en el presente,
llorar si mi corazón se deshace,
crear en la sencillez
aparente.
Dejadme libre para expresar
que las teorías se transforman
en cárceles
cuyos barrotes atrapan
a la bestia salvaje.
No vengáis a mi
con más ruidos mentales.
Dejadme libre para vivir
como un animal 
lo hace

martes, 14 de febrero de 2017

Se me cae la baba porque eres divertida y natural,
porque sabes mirar como nadie,

porque cuando lo haces me hablas,
me arde la piel,

me quema el alma...
Se me cae la baba al imaginar tus besos,
al saborear tus abrazos únicos,
al sorprenderte observándolo todo... 
Se me cae la baba porque realmente sé
que nos conocemos de otros momentos
a lo largo de la infinitud del universo...

Se me cae la baba porque nunca probaré tu piel
y al menos la mente
se queda con ese sueño,
porque tu aroma vive en mi sangre
y lo hará eternamente.
Por todo eso...
se me cae la baba contigo.

domingo, 5 de febrero de 2017

¿Y qué si no nos entendemos? 
Se pierde un tiempo precioso intentando comprender al otro. 
A veces la empatía no sale, y punto.
No quiero entenderte, 
no tengo ganas de sumergirme en el océano de tus emociones,
pensamientos, intenciones.
No nací para psicoanalizarte
ni para que tú veas el mundo desde mi perspectiva.
No quiero discutir,
créeme,
porque esta conversación 
no nos conduce a nada.
Dejémoslo correr
como si hubiéramos elegido
dos lugares igualmente hermosos
pero distantes
para pasar nuestras vacaciones. 
Nos llamaremos,
pensaremos el uno en el otro,
nos seguiremos queriendo,
pero hoy
no quiero entenderte.

sábado, 28 de enero de 2017

Madre 

Ha dejado de ser extraño decir en voz alta: “No, yo no quiero ser madre. No voy a serlo, al menos en esta vida”.
Mi cuerpo, hormonalmente, o llámalo como quieras, me ha mandado alguna veces fuertes señales naturales de lo que llaman “instinto maternal”. Sí, lo he sentido, me he planteado experimentar lo que se siente gestando una nueva vida, pero esas señales eran pasajeras y no me arrepiento de haber elegido el camino de no ser madre.
Sí, mi cuerpo y mi mente y mis emociones funcionan de una manera normal (vamos a llamarlo así). Sí, hay niños que me encantan, les caigo bien porque me es fácil meterme en su mundo, y a mí me gustan porque son eso, niños; será que aún no he perdido esa parte de inocencia, no lo sé. Puedo babear mirando a un bebé, aunque confieso que babeo muchísimo más si miro a un cachorro de otra especie. Me gusta el olor de los bebés, su suavidad y esos ojos que quieren verlo todo y se sienten fascinados por cualquier cosa nueva.
Pero no voy a ser madre. Me falta tiempo para hacer todo lo que quiero hacer, para ser aquello que soy. Y, sin embargo, me considero madre de mis animales y hablo de manada en lugar de familia.
A veces pienso que esa energía maternal que no se expresará con una persona gestada por mí no se pierde, sino que toma otros caminos.
Se habla de que hay que experimentar lo que es ser madre para poder hablar de ello, muchas veces con una especie de superioridad separarista, quizá con necesidad de alimentar el ego. No lo sé. Supongo que otras veces se dice esa típica frase porque no hay palabras para explicar la maravilla que es serlo.
Una amiga me dijo una vez que sé lo que es amar porque mis animales son como mis hijos. Me quedé sorprendida y le di la razón. Por primera vez alguien se atrevía a decirme eso. No hablo de esa locura de comprar ropa a los perros, de llevarlos a un SPA o darles la comida en la mesa con un babero puesto, de humanizarlos; hablo de que te dan la vida ellos a ti, de que te da igual no ir a sitios donde ellos no puedan entrar, de que si los ves sufrir se te cae el mundo encima y de que haces lo que sea por adaptarte a ellos.
En fin, no voy a ser madre porque elijo no serlo, y me encanta conocer a personas que han sido madres porque también lo han elegido y lo viven como algo maravilloso, y las que no lo han elegido pero igualmente dicen que es lo mejor que les ha pasado.

Por cierto, eso del instinto maternal también lo sienten muchos hombres, heteros y homos (me hacen gracia esas etiquetas), que no quiero excluir a nadie.
Lo mejor que me pasa a mí es poder elegir con libertad, y que nadie me diga que no soy una mujer completa hasta que haya sido madre.

miércoles, 25 de enero de 2017

¿Miedo de qué?
De decantarse por la opción que llamamos incorrecta,
de confiar en la vida.
Miedo de que nos vean, de sentirnos vulnerables.
Miedo de no llevar dinero en el bolsillo cada día.
Miedo de no creer en la idea de Eternidad.
Miedo de decepcionar a los que nos quieren,
que si nos quieren, ¿por qué se decepcionan?
Miedo de vivir, de amar, de revolcarse en un campo mojado.
Miedo de pasar frío o demasiado calor.
Miedo a hablar demasiado o a decir muy poco.
Miedo a la cadena cuyos eslabones son cada uno de los miedos